En RSAC 2026, TrendAI llevó a escena dos líneas de investigación que condensan bastante bien hacia dónde se está moviendo el riesgo: el cibercrimen impulsado por agentes de IA y las amenazas sobre infraestructuras cyberfísicas, en particular las asociadas al ecosistema de vehículos eléctricos.
La primera línea, presentada bajo el concepto de VibeCrime, plantea un escenario donde actores maliciosos utilizan sistemas agentic para acelerar tareas que antes requerían más tiempo, especialización o mano de obra: análisis de ransomware, redacción de extorsiones personalizadas, automatización de ingeniería social y otras funciones ofensivas. La segunda baja la discusión al mundo físico, recordando que la digitalización de la movilidad y la energía abre nuevas superficies que combinan software, conectividad y consecuencias materiales.
Como pieza editorial, el valor del artículo está en esa doble lectura. No habla solo de IA ni solo de ciberfísico, sino del punto en que ambas corrientes empiezan a cruzarse en la agenda de defensa. Eso la vuelve útil para lectores que quieren identificar no solo la amenaza de hoy, sino también la forma de las amenazas que vienen.
Más que un resumen de conferencia, funciona como una señal de prioridades emergentes para los próximos años.